Protecciones en instalaciones deportivas

Protecciones en instalaciones deportivas

El deporte es una actividad de ocio cada vez más demandada por los ciudadanos. Su incorporación a la vida cotidiana es un reto constante de los que tenemos alguna responsabilidad en esta apasionante materia, como forma no sólo de satisfacer esa demanda ciudadana, sino de poner en práctica un convencimiento propio que ya he expresado en más de una ocasión: la práctica del deporte incide directamente en una mejor calidad de vida y se convierte en expresión del desarrollo y bienestar de una sociedad.
Nuestras infraestructuras deportivas nos sitúan al nivel de los países más avanzados de nuestro entorno.
La mejora de la seguridad, la accesibilidad, la prevención riesgos y la modernización en la gestión de nuestras instalaciones, son parámetros que deben guiar nuestra actuación presente y futura.
Las instalaciones deportivas en nuestro país se han incrementado en los últimos 30 años en más de un 77%, tal y como indican los datos del último Censo Nacional de Instalaciones Deportivas publicado
en 2005, siendo de titularidad pública más del 65% de las mismas.
También aquí, la labor realizada por las Corporaciones Locales debe considerarse excepcional. Los Ayuntamientos, como mayores propietarios de superficie destinada a espacios deportivos, han favorecido, favorecen y deben continuar favoreciendo la práctica deportiva de la población, desarrollando espacios deportivos cercanos al ciudadano y actuando como impulsores de nuevas actividades y hábitos de vida saludables. En lo que a la práctica deportiva se refiere, dichos hábitos y actividades también han sufrido grandes cambios, estando ahora, en su mayoría, relacionados con
el fomento y el mantenimiento de la salud.
Toda esta evolución, en suma, supone que los actuales gestores de las instalaciones deportivas en España se enfrentan a dificultades cada vez mayores para el desempeño de su labor: mayor número y diversidad de usuarios,mayores exigencias de CALIDAD, SEGURIDAD y ACCESIBILIDAD en las instalaciones, nuevas modalidades deportivas y mayores exigencias de rentabilidad en la gestión de las instalaciones. Y todo ello en un marco normativo y reglamentario cada día más complejo que demanda nuevos valores de transversalidad en la administración deportiva.